Los gladiadores de esta época, consagrados en ese oficio por unos u otros motivos, en numerosas ocasiones tenían la posibilidad de alcanzar la libertad, de poder de parar de luchar día a día por su vida si conseguían una serie de retos o directrices que sus correspondientes dueños les marcaban.
Imagina que eres Roma, que por cada vigoroso problema que te encuentres creas una solución más alocada aún,una capaz no solo de permitirte salir del paso, sino de abrirte un nuevo abanico de posibilidades dentro de esta gran selva en la que nos encontramos. Ahora, imagina que eres un gladiador, que cada dificultad o reto que se te plantea es una oportunidad para obtener una libertad personal capaz de darte la satisfacción y tranquilidad que ni el mejor baño de hidromasajes podría.
Hoy día nadie regala nada, quien algo quiere algo le cuesta, y no por antes rendirte o dejar pendiente algún camino necesario de recorrer lo evitas, solo lo haces esperar. Si algún palo me ha dado la vida, ha sido dotarme de la capacidad de observar la facilidad de la gran mayoría de compañeros gladiadores que tengo para rendirse a la primera de cambio, capacidad que me incita a impulsaros a alcanzar vuestros sueños, a llegar al éxito y a que demostréis lo que realmente valéis.
No hay comentarios:
Publicar un comentario